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Cliente no recoge a su perro: qué hacer en tu residencia

Pasos legales y prácticos cuando una estancia se convierte en un abandono

Cliente no recoge a su perro: qué hacer en tu residencia
En este artículo

La estancia terminaba el domingo. Es miércoles, el perro sigue en tu residencia y el dueño no contesta al teléfono. Cada día que pasa lo alimentas, lo paseas y ocupa una plaza que necesitabas para otro cliente. ¿Hasta cuándo? ¿Puedes cobrarle los días de más? ¿En qué momento pasa a ser un abandono y qué haces entonces?

Es una de esas situaciones que casi nadie prevé hasta que le toca. Y cuando toca, improvisar sale caro.

Antes de seguir: esto es una guía orientativa de gestión, no asesoría legal. La normativa varía según la comunidad autónoma y cada caso es distinto. Ante un conflicto real, consulta con tu gestor o abogado.

Lo primero: tú no eres quien “abandona” al perro

Conviene tener claro el marco. Desde la Ley 7/2023 de bienestar animal, no recoger a un animal dejado temporalmente en una residencia, clínica o similar se considera abandono, y el abandono es una infracción grave con multas que arrancan en los 10.001 euros. Esa responsabilidad recae sobre el dueño, no sobre ti.

Tu posición es la contraria: eres el depositario que sigue cuidando al animal. Eso te da dos cosas importantes:

  1. El derecho a cobrar por los días adicionales de custodia (el depósito no es gratis).
  2. La obligación de seguir cuidándolo correctamente mientras esté contigo. No puedes “deshacerte” del perro por tu cuenta de un día para otro.

La clave está en cómo gestionas el tiempo intermedio y, sobre todo, en lo que dejaste firmado antes de que empezara la estancia.

La defensa empieza en el contrato (antes de que pase)

El mejor momento para resolver una no recogida es meses antes, en el contrato de ingreso. Una cláusula de no recogida bien redactada te evita casi todos los problemas. Debe dejar por escrito:

  • Qué se considera no recogida: por ejemplo, no retirar al animal pasadas 48 o 72 horas de la fecha de fin sin aviso ni respuesta.
  • Que los días extra se facturan a la tarifa diaria vigente (o superior), y que se acumulan hasta la recogida.
  • Una autorización expresa para actuar transcurrido un plazo: acudir al veterinario si hace falta y comunicar la situación a las autoridades competentes como posible abandono.
  • Los datos de un contacto alternativo del cliente (un familiar, un segundo teléfono).

Si todavía trabajas sin contrato, este es uno de los motivos para empezar ya. Tienes las cláusulas clave en qué debe incluir un contrato de residencia canina.

Un segundo blindaje es la fianza o pago por adelantado. Cobrar la estancia completa al ingresar (o una señal alta) reduce a cero el incentivo de desaparecer y te deja un colchón para los días extra.

El protocolo cuando ya está pasando

Si el perro sigue ahí y el dueño no aparece, actúa con orden y, sobre todo, deja rastro de todo. Lo que te protege no es lo que hiciste, sino lo que puedes demostrar que hiciste.

MomentoQué hacerPor qué importa
Día 1 sin recogidaLlama, manda WhatsApp y email. Prueba con el contacto alternativoDemuestras buena fe y que el silencio es del cliente
Días siguientesRepite el contacto y registra cada intento con fecha y horaEs tu prueba de que intentaste resolverlo
Pasado el plazo del contratoEnvía un aviso formal (burofax o email con acuse) avisando de la deuda acumulada y de que comunicarás la situaciónConvierte el silencio en mora y te da cobertura para el siguiente paso
Si sigue sin respuestaComunica el caso al ayuntamiento o autoridad autonómica como posible abandono y pide instruccionesSon ellos quienes deben hacerse cargo de un animal abandonado

Dos reglas de oro durante todo el proceso:

  • No dejes de cuidar bien al perro. Mientras esté contigo es tu responsabilidad: alimentación, paseos y veterinario si lo necesita. Un descuido aquí te convierte a ti en infractor.
  • No realojes ni cedas al animal por tu cuenta. Aunque la tentación de “buscarle una familia” sea buena, decidir el destino del perro corresponde a las autoridades, no a la residencia. Tú documentas y notificas.

¿Puedes cobrarle los días de más?

Sí. Custodiar al animal más allá de la fecha pactada es un servicio que prestas, y se cobra. Si el contrato fija que los días extra se facturan a tarifa diaria, la deuda crece sola y queda documentada.

Cobrarla efectivamente es otra historia: si el dueño ha desaparecido, recuperar el dinero puede requerir una reclamación. Por eso la fianza por adelantado vale tanto, y por eso el aviso formal con acuse de recibo es importante: deja constancia de la deuda por si tienes que reclamarla después.

Cuándo deja de ser tu problema

El punto en el que la situación deja de depender de ti es cuando lo comunicas formalmente a la autoridad competente. A partir de ahí, la gestión del animal pasa a manos públicas. Tu papel es haber actuado de forma diligente y poder demostrarlo:

  1. Intentaste contactar repetidamente y lo registraste.
  2. Seguiste cuidando del perro correctamente.
  3. Avisaste formalmente al cliente de la deuda y de tus siguientes pasos.
  4. Notificaste el caso a las autoridades.

Con esos cuatro puntos documentados, has hecho lo que te correspondía. Y si el cliente reaparece, tienes el historial completo para reclamar lo que te debe.

Por qué esto es, en el fondo, un problema de registro

Todo lo anterior se sostiene sobre una sola cosa: tener los papeles en orden. El contrato firmado con la cláusula de no recogida, la ficha del perro con sus datos y los del contacto alternativo, la cartilla de vacunas y el registro de cada intento de contacto con su fecha. Si eso vive repartido entre una libreta, el móvil y el correo, lo reúnes tarde y mal justo cuando más lo necesitas.

Con un software de gestión, cada perro tiene su ficha con el contrato, los contactos, la cartilla y las incidencias de la estancia anotadas con fecha. Cuando una recogida se complica, tienes la prueba de tu diligencia en segundos en lugar de reconstruirla a contrarreloj. Lo mismo que te salva ante una reclamación del seguro o una duda sobre el control de vacunas.

Checklist para no llegar nunca a lo peor

  1. Contrato de ingreso con cláusula de no recogida y plazos claros
  2. Fianza o pago por adelantado en cada reserva
  3. Un contacto alternativo del cliente registrado en la ficha
  4. Protocolo escrito de qué hacer y a quién avisar si no recogen un perro
  5. Registro de cada intento de contacto con fecha y hora
  6. Aviso formal con acuse de recibo antes de notificar a las autoridades
  7. Toda la documentación del animal accesible en un clic

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